Cuenta la leyenda sobre una campesina que cierto día de verano se topo con una princesa de incógnito en una fiesta repleta de desconocidos.
Ambas fueron presentadas por terceras personas, ambas un poco tímidas al comienzo, pero poco a poco la conexión, que de seguro existía desde el día de su nacimiento, fue haciéndose más y más intensa. Ambas creyeron tener la misma edad, pero realmente se llevaban algunos años, solo que la campesina parecía mayor que la princesa aunque en realidad fuera a la inversa, esa entre otras anécdotas no se le olvidaran a la campesina de aquel día...
La campesina nunca había conocido a alguien igual, nadie había despertado en ella ese interés ya que nadie había desempeñado ese rol tan extraño. Su personalidad era muy diferente, pero la mayoría de sus gustos y opiniones coincidían, hasta tal punto de terminar o decir lo mismo al unisono. Sabía que su manera de ser era increíblemente única, y podía hablar con ella prácticamente de todo.
Fueron mutuamente su apoyo cuando la realidad era aplastante, su cubo de hielo cuando se obcecaban en que todo era horrible y la hacía abrir los ojos hacia la verdad, que en la mayoría de veces no era tan mala. La pequeña campesina sabe que lo daría todo por ella y si hacía falta se convertiría en su caballero de brillante armadura, le hacía feliz hacer feliz a la princesa.
Poco a poco los años y los sucesos pasaban y la primera impresión que daba la campesina a los demás era de ser dura y distante, aunque en el fondo era bastante diferente, frágil y cariñosa, solo que le costaba confiar en la gente ya que e había llegado a hacer bastante daño. Pero La Princesa Purpura descubrió la realidad de su ser, la aceptó y la cuidó y de este modo la campesina le abrió aún más su corazón.
La belleza de la Princesa Purpura era evidente, su intensa mirada celeste, su sonrisa y movimientos evocaban dulzura y gracia... no pasó mucho hasta que la campesina se diera cuenta de que no solo había encontrado una gran amistad, si no que también había encontrado a su musa, era la única que había despertado esas ganas insaciables de dibujarla de mil maneras diferentes.
Pero la Princesita no se imagina lo que le había llegado a hacer sentir a la pequeña campesina. En resumidas cuentas, se convirtió en su mayor apoyo, en su mejor confidente, en su ansias por seguir aprendiendo, en sus ganas de conocer, en su inigualable musa, descubrió un cariño que no sabía que existiera, mezcla entre el amor fraternal y el de amistad y muy diferente al que sentiría por un campesino, pero a su vez diferente a todo ello, siente que toda palabra se queda corta para poder expresarse...
Pasaron al menos 8 años hast a que la Princesa Purpura le dijera a la campesina sobre la procedencia de su sangre, pero esta siempre lo supo, al menos para ella fue así desde el primer momento, fue y será siempre, su Princesa.
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Nunca se me ha dado bien escribir, y menos representar sentimientos mediante palabras lo prefiero hacer mediante dibujos, aún así tenía ganas de escribir este pequeño "cuento" para mi pequeña gran princesa a modo de regalo para su cumpleaños.
Espero que te guste nena おめでとうございます!! ^o^