Uno de los primeros edificios históricos que nos encontramos fue la Puerta del Sol de estilo mudéjar construida para poder entrar a la ciudad. Y ya que estamos con los accesos de la muralla también visitamos la Puerta de la Bisagra, la del Cambrón (un poco feucha para mi gusto) y el Puente San Martín, en nuestra opinión el más bonito.
En lo que se refiere al interior de la muralla, visitamos el Alcázar, que debido a la reconstrucción tras la guerra civil me parece demasiado nuevo y carente de interés, por lo menos por fuera, el interior no lo pudimos ver. La Catedral si que era bonita y enorme, daba a la Plaza Mayor y a la Plaza del Ayuntamiento, desde donde se podía ver en su máximo esplendor, por el resto de laterales imposible ver nada, porque no se si he comentado ya que las calles en Toledo son del tamaño del ancho de un coche. A la iglesia de los Jesuitas no entramos principalmente porque no dejaban entrar ni con cámaras ni en tirantes y yo no cumplía ninguno de los dos requisitos.
Los que si que fue impresionante y bonito y de todo fue el Monasterio San Juan de los Reyes, situado en las juderías de estilo gótico isabelino nos dejó completamente asombrados. Nos lo puedo explicar con palabras así que dejo algunas fotos que hablarán por si solas.
El último día aprovechamos para ver 3 exposiciones por 9€, la primera que vimos contenía modelos a escala de varios inventos de Da Vinci, con letreros explicativos al lado de cada uno aparte de fragmentos de la biografía de su creador en el momento que los diseñó. En este lugar también se podían visitar unas mazmorras que no recuerdo muy bien a quien pertenecían.
La segunda exposición trataba sobre la historia de los Templarios, también fue la más aburrida y corta de las tres, muchos carteles con letra pequeña y pocos objetos interesantes que ver, tampoco ayudo el calor que hacía allí dentro y la poca simpatía del encargado.
En la última exposición pudimos ver antiguos objetos de tortura, como se las gastaban en aquella época, cualquiera agradecería no haber vivido en aquellos tiempos. Había objetos de tortura hasta para las marujas y los adictos al juego O-O
Cuando ya vimos las tres exposiciones y teníamos todos los souvenirs de recuerdo decidimos volver a Madrid. Ya allí yo estaba empeñada en ir a un Starbucks así fuimos al más lejano que pudimos (no era nuestra intención). La experiencia que tuve allí fue la siguiente: el que atendía aparte de ser argentino hablaba suuuuper rápido y cuando le pregunté que era un Frappuccino no le entendí ni papa, asíque por no volverle a preguntar pedí eso, y menudo error, para los que no lo sepan como yo en aquel entonces el Frappuccino es un granizado de café, y creo que el hielo le traerían de Verkhoyansk, no se deshacía ni pa-trás, así que tarde un milenio en acabarlo, lo justo para coger el bus de vuelta a Valladolid.
Y este fue en "resumidas cuentas" nuestro viaje a Toledo, espero no haberos aburrido mucho. No viajo mucho así que fue una de las mejores experiencias de mi vida por lo que quería compartirla con vosotros ^^







